48,40 €
Esta ocarina nace inspirada en la forma espiral de la caracola, guardiana ancestral de los mares y símbolo del vínculo profundo entre el agua, el tiempo y la memoria. Su silueta evoca aquellos tesoros que las olas depositan en la orilla y que conservan, en su interior, el eco de mundos invisibles.
Modelada en tonos terrosos y veladuras de blanco roto, la pieza parece emerger de una costa antigua, donde la tierra y el mar se encuentran desde el origen de los tiempos. Cada matiz habla de arena, sal, roca y espuma.
Al soplar suavemente y jugar con la posición de los dedos sobre sus aperturas, el sonido se transforma. Las notas aparecen y desaparecen como las mareas, creando melodías que evocan el movimiento del agua, el viento marino y el murmullo profundo del océano.
Como toda ocarina, este instrumento cobra vida a través de la respiración. Pero en esta pieza, el aliento parece despertar algo más antiguo: la memoria del mar que habita en nosotros.
Creada íntegramente a mano como pieza única, esta obra es al mismo tiempo instrumento musical, escultura y objeto de contemplación. Una invitación a escuchar los ritmos lentos de la naturaleza y a recordar que, igual que las olas, todo en la vida se mueve en ciclos.
Más que una ocarina, es un fragmento de océano convertido en sonido.
Una pieza para quienes sienten que el mar también es un lugar interior.
Sin existencias