Estas piezas nacen del gesto de tallar la materia, de entrar en el barro para revelar rostros y
figuras animales que parecen haber estado ahà desde siempre. Ciervos, serpientes,
lechuzas, escarabajos, búfalos, ballenas, medusas… presencias que llegan como sÃmbolos,
como memorias antiguas que piden forma.
Cada figura encarna una energÃa distinta y convive con el alma humana como si
compartieran un mismo origen. Son piezas que hablan de lo instintivo, de lo salvaje y de lo
sutil, de ese diálogo constante entre lo que somos y lo que nos habita.
Los colores evocan los elementos: la tierra que sostiene, el aire que guÃa, el fuego que
transforma y el mar que envuelve. Tonos que no buscan imponerse, sino acompañar la
forma y resaltar las huellas del proceso. Cada textura, cada relieve, guarda la memoria de
las manos y del tiempo dedicado.
Estas cerámicas se crean una a una, en un espacio ritual acompañado por el aroma del
palo santo. Por su naturaleza artesanal, cada pieza es única y puede variar en tamaño,
forma y acabado. No hay repetición, solo presencia y escucha.
Son objetos pensados para acompañar, proteger y recordar. Pequeños tótems que habitan
el espacio con fuerza serena, invitando a reconectar con la naturaleza, con los ciclos y con
la parte más profunda y animal de nuestro ser.