44,00 €
Esta pieza nace de la unión entre el mar, el atardecer y la memoria de las Hespérides, aquellas guardianas del jardín donde florecían los frutos dorados y donde la naturaleza era celebrada como un acto sagrado.
Los tonos cálidos del crepúsculo se encuentran con los reflejos del agua, creando una superficie donde rosas, tierras y veladuras luminosas parecen deslizarse como la última luz del día sobre el horizonte marino.
En su centro emerge una vulva tallada, símbolo ancestral de creación, origen y fertilidad: una puerta hacia la transformación, la intuición y la fuerza creadora que habita en toda naturaleza.
Esta pieza habla de la feminidad como paisaje. Del cuerpo como territorio fértil. Del mar como lugar de nacimiento y regreso.
Creada íntegramente a mano, cada matiz, textura y detalle forma parte de un proceso artístico intuitivo que busca honrar la belleza de lo orgánico y lo esencial.
Más que una pieza cerámica, es una celebración de la vida, de los ciclos y de la fuerza creadora que permanece latiendo bajo la superficie de todas las cosas.
1 disponibles