Desde 46,20 €
Hay tardes que parecen creadas para reunirse.
Esta jarra nace inspirada en las Hespérides, las ninfas que habitaban el jardín de los frutos dorados. En ella vive la imagen de aquellas mujeres encontrándose al caer la tarde, cuando la luz comenzaba a transformarse y el jardín se convertía en un espacio de libertad, encuentro y naturaleza.
Los colores del ocaso recorren la pieza: amarillos dorados, rosas, tierras, naranjas suaves y blancos luminosos se funden entre sí como un cielo de verano cuando el sol desaparece lentamente en el horizonte.
Una luna menguante tallada acompaña la pieza, recordándonos los ciclos de la naturaleza y también los nuestros: los momentos de expansión, de plenitud y aquellos en los que necesitamos recogernos y volver hacia dentro.
El blanco se desliza sobre la superficie en un degradado suave, como agua que cae lentamente, evocando nuestras aguas internas, aquello que se mueve en nuestro interior y que, aunque no siempre pueda verse, forma parte esencial de quienes somos.
Su forma está pensada para llevar el agua, una infusión, flores o aquello que quieras compartir. Porque una jarra también puede ser un gesto de encuentro: servir, ofrecer, llenar una copa, sentarse juntas y dejar que el tiempo pase un poco más despacio.
Creada y tallada a mano, esta jarra es una pieza única e irrepetible, nacida del diálogo entre la tierra, el fuego, la naturaleza y la feminidad.
Una pieza para llevar el atardecer a la mesa y recordar el valor de reunirse desde la libertad, la presencia y el vínculo.
Que cada vez que la utilices, también recuerdes la belleza de compartir.