Taza Tetas Mar

Estas tazas nacen con tetas talladas en la cerámica como un gesto de
honra al cuerpo que nutre, sostiene y ofrece. Las tetas aparecen aquí
como símbolo de alimento, de refugio y de amor primario; como
memoria del cuidado y del vínculo que nos constituye.

Tallarlas en el barro es reconocer su poder creador y su ternura. Son forma, presencia y
sostén. Hablan de dar sin vaciarse, de alimentar desde el propio cuerpo y de habitar la
maternidad —real o simbólica— como una fuerza que sostiene la vida.
Cada taza es única, creada a mano, respetando las variaciones naturales de la materia:
cambios en la textura, en el tamaño y en la forma que hacen de cada pieza un objeto
irrepetible. El proceso se acompaña del aroma del palo santo, impregnando la cerámica de
tiempo, cuidado e intención.
Pensadas para rituales cotidianos, estas tazas invitan a detenerse, a nutrirse y a recordar
que el cuerpo también es hogar, fuente y abrigo. Beber de ellas es un acto de autocuidado,
de memoria y de amor hacia lo que somos y lo que damos.