Taza Luna Citrino

Estas tazas nacen de la unión entre la cerámica y el mineral, dos materias antiguas que
guardan memoria de la tierra. Cada pieza integra un mineral como presencia viva, no solo
como belleza, sino como símbolo de energía, sostén y conexión.
Los minerales aportan su vibración, su silencio y su tiempo. Son fragmentos de la tierra que
acompañan el gesto cotidiano de beber, recordándonos la importancia de volver al cuerpo,
al aquí y al ahora. Cada taza invita a crear un pequeño ritual donde la materia sostiene la
intención.
Cada pieza es única, creada a mano, respetando las variaciones naturales del barro y del
mineral: cambios en textura, forma y tamaño que hacen de cada taza un objeto irrepetible.

El proceso se realiza con presencia, acompañado por el aroma del palo santo, dejando que
la energía se asiente en la creación.
Estas tazas están pensadas para quienes sienten afinidad con lo sutil, con lo simbólico y
con lo espiritual. Objetos que no solo contienen, sino que acompañan, sostienen y
recuerdan la fuerza que habita en la materia viva.