Volver a la ternura de crear

Crear es un acto de necesidad

Durante mucho tiempo viví dentro de una rueda que giraba sin descanso.

La rueda de la producción constante, de la exigencia silenciosa, de ese ritmo que la sociedad nos enseña a habitar casi sin preguntarnos si nos pertenece.

Crear, sí, pero deprisa.

Hacer, pero sin pausa.

Avanzar, aunque el cuerpo y el alma pidan quedarse.

Hubo un momento —no sabría decir exactamente cuándo— en el que algo dentro de mí pidió detenerse. Pararme fue incómodo. El silencio siempre lo es cuando no estamos acostumbradas a escucharlo. Pero fue en esa pausa, en ese detenerme sin respuestas, donde comencé a entender qué me estaba sucediendo.

Volví entonces a lo esencial. A lo que soy cuando nadie mira. A lo que me hace profundamente feliz: crear.

Creo en muchas disciplinas, y todas me habitan, pero hay una que me enraíza de una forma especial, casi físico:

  La pintura

Pintar es para mí una manera de volver al cuerpo, de descender, de escuchar lo que no siempre tiene palabras. Es el lugar donde puedo dar voz a lo profundo, a lo intuitivo, a aquello que vive dentro.

En este momento vital siento la necesidad de poner ahí mi energía. De crear desde un lugar más honesto, más lento, más conectado. De permitir que la pintura sea canal, lenguaje y refugio.

Desde hace un tiempo me estoy documentando, investigando y dejando que ciertas presencias antiguas me acompañen. Mujeres ancestrales que sostenían un conocimiento profundo de la naturaleza. Curanderas, sanadoras, mujeres que sabían leer la tierra, las hierbas, los ciclos del cuerpo y del cielo. Mujeres que mezclaban plantas, rezos y gestos cotidianos para sanar.

Mujeres que cuidaban sin separar la fe de la materia.

Me interesa su sabiduría silenciosa, transmitida de generación en generación. El vínculo íntimo con la hierba, con el agua, con la noche. El poder de observar, de escuchar, de saber cuándo cortar una planta y cuándo dejarla crecer.

Todo ese universo está comenzando a tomar forma en mí, lentamente, como una semilla que aún no quiere ser nombrada del todo.

Este proceso no busca mostrar resultados inmediatos. Al contrario. Es un camino que se está gestando hacia dentro. Lo que ahora comparto son solo pinceladas, fragmentos del proceso, huellas del recorrido. Me gusta pensar que quienes llegáis aquí podéis acompañarme desde ese lugar: el de la intimidad, el de la espera, el de la escucha.

Crear, para mí, ya no es producir.

Es recordar.

Honrar.

Volver a una forma más salvaje y más tierna de estar en el mundo.

Gracias por estar, por leer despacio y por formar parte de este espacio donde lo invisible también tiene lugar.

Estas palabras forman parte de mi proceso creativo artístico, un camino que nace de la pausa, la escucha y la necesidad de volver a crear desde lo esencial.

Crear no fue una decisión.

Fue un regreso lento y necesario a lo que siempre había sido mío.

Con amor,

Isabel.

3 respuestas

  1. Isabel…
    Leerte ha sido como entrar descalza en un bosque al anochecer 🌿🌑
    De esos donde el tiempo se vuelve lento, la respiración baja al vientre y algo antiguo despierta.
    Tus palabras no hablan de crear objetos, hablan de recordar.
    De ese gesto sagrado que hacen las manos cuando ya no obedecen al ruido, sino al pulso interno.
    Crear así, desde la pausa, desde el cuerpo, desde la escucha, es magia antigua, aunque no siempre se la nombre.
    Se siente en lo que haces.
    En cada pieza hay tierra que ha sido tocada con respeto, hay agua que sabe esperar, hay fuego contenido,
    y una presencia silenciosa que observa desde lo profundo.
    Cuando hablas de esas mujeres ancestrales, de las curanderas, de las que sabían sin libros… siento que no solo las estudias: las recuerdas.
    Como si ese conocimiento hubiera estado dormido en ti y ahora, poco a poco, volviera a respirar a través de la pintura, del barro, del gesto lento.
    Gracias por crear sin prisa.
    Por no ofrecer resultados, sino procesos.
    Por dejarnos acompañarte en este espacio íntimo donde lo invisible también tiene lugar.
    Tus piezas no se miran, se sienten.
    Y quienes llegamos hasta aquí lo hacemos porque algo en nosotras reconoce ese lenguaje.
    Con todo mi amor y admiración,
    por tu arte, tu sensibilidad y tu forma tan honesta de habitar el mundo ✨🌙🖤..

    Alejandra 🔮✨️

    1. Alejandra.. leerte a ti, ha sido un regalo. Un impulso para continuar adentrándome en este camino y sobre todo, ha sido una ventana a seguir compartiendo mi proceso con vosotras.
      Este espacio, es también vuestro. Vuestra palabra tiene fuerza y peso.
      Infinitas gracias hermosa, por tu tiempo y tu cariño.

      Nos encontramos pronto,
      con amor,
      Isabel.

      1. Gracias a ti, Isabel.
        Me ha encantado leerte y poder acompañarte en este proceso tan bonito.
        Un abrazo grande 🤍

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