Nos reunimos en un cÃrculo de mujeres, un espacio cuidado, seguro, donde cada
respiración, cada mirada y cada gesto es sostenido por la escucha y la presencia. La
vibración del tambor chamánico resuena en el cuerpo y en la tierra, recordándonos que todo
movimiento nace de un ritmo ancestral, que nos guÃa hacia lo profundo de nosotras mismas.
La arcilla espera, receptiva, dispuesta a reflejar lo que las palabras no alcanzan. Tus manos
se convierten en un canal: cada curva, cada huella, cada forma es un gesto ritual, un
diálogo silencioso entre lo tangible y lo invisible. AquÃ, la belleza no es decoración, sino
fuerza transformadora; transforma la materia, el instante, y también lo que llevamos dentro.
Apagar la mente, entregarse al tacto, al sonido, al cÃrculo, permite que la magia ocurra. La
Cerámica Ritual no es solo creación: es memoria, sanación, presencia y libertad. Es un acto
de cuidado hacia nosotras mismas, una invitación a que lo sagrado habite la vida cotidiana y
que la belleza se vuelva un espejo de nuestro poder interno.