



Estos incensarios nacen como objetos de cuidado y contemplación, creados a mano para
acompañar el acto de encender el humo sagrado. Cada pieza es única, con texturas y
formas que conservan la memoria del barro y la intención de quien la creó.
Tallados con símbolos, animales o motivos naturales, estos incensarios invitan al fuego y al
humo a danzar, llevando la energía del espacio hacia la limpieza, la calma y la conexión
interior. Son un soporte para rituales cotidianos y ceremonias profundas, recordándonos que
el acto de encender es también un acto de presencia.
Cada incensario se realiza acompañando el aroma del palo santo, impregnando la pieza de
energía, cuidado y conciencia. Las variaciones en textura, tamaño y forma son celebradas
como parte de su carácter único, orgánico y vivo.
Son pequeños altares portátiles que sostienen la intención, protegen la energía y recuerdan
la importancia de honrar lo sagrado, en lo visible y en lo invisible.