Caldero Helecho

Estas copaleras nacen como recipientes rituales, talladas a mano con animales de poder y
formas de la flora, acompañadas siempre por la luna como guardiana silenciosa. Cada
símbolo protege, guía y sostiene el acto de ritualizar.
Están creadas para invitar al humo sagrado a nacer en ellas. El copal, el palo santo o las
resinas despiertan su aliento en este cuenco, elevando la intención y abriendo un espacio
de limpieza, memoria y presencia. El humo asciende como un puente entre lo visible y lo
invisible.
Cada copalera es única, hecha con mis manos, respetando la variación natural del barro, de
la textura y de la forma. El proceso se acompaña del aroma del palo santo, impregnando la
pieza de tiempo, cuidado y conciencia. Por ello, ninguna es igual a otra.
Son objetos pensados para sostener rituales íntimos y colectivos, para marcar comienzos,
cierres y momentos de transición. Pequeños altares de fuego y humo que recuerdan la
importancia de honrar lo sagrado, escuchar a la naturaleza y caminar acompañadas por su
sabiduría antigua.